Esta muestra se lleva a cabo como parte de la celebración de los cien años de la declaración del Día Internacional de la Mujer, y está conformada por una colección de 48 imágenes de heroínas venezolanas.

 

“La lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres es una tarea diaria, por ello la mujer está presente en cada una de nuestras actividades con registros, con imágenes, con palabras, con sus pensamientos que forman parte de lo que hoy somos como pueblos del sur que emergen recuperando sus voces y sus identidades propias”.

 

En la actualidad cuatro de los cinco poderes públicos nacionales están dirigidos por mujeres, lo que representa un adelanto sin precedentes en la historia política de Venezuela, resaltó la embajadora.


 

 


 


Mujeres
Bicentenarias

 

H u g o R a f a e l C h á v e z F r í a s
Presidente de la República Bolivariana
de Venezuela


D r a . N a n c y P é r e z S i e r r a
Ministra del Poder Popular para la
Mujer y la Igualdad de Género y
presidenta de INAMUJER


L i c . G a b r i e l a To r r e s
Directora de Comunicación


L i c . M a r t a Ya d i r a
Coordinación de Publicación
Publicación de la Dirección de
Comunicación e Información
INAMUJER

 


D i r e c c i ó n
Esquina de jesuítas, Torre Bandagro,
Pisos 1,2 y 3, parroquia altagracia,
caracas.


Te l é f o n o s
0212 860-82-10 al 19 Fax 860-82-15
E - m a i l
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


I N T R O D U C C I Ó N


El reconocimiento público a personas quienes, sin otra ambición que la de defender o alcanzar los más altos principios y valores humanos, ofrendaron y ofrendan sus conocimientos, esfuerzos, sacrificios y hasta sus vidas por lograr el bien común, la libertad, la justicia, la igualdad y la paz, constituye un gesto de solidaridad y agradecimiento patrio.

En Venezuela, tierra de libertad, héroes y heroínas, nuestra memoria histórica ha mantenido presente las gestas de los patriotas y los ha exaltado en los altares de la patria, en los monumentos, en los textos, y con la ratificación de sus más excelsas virtudes a través de las acciones creadoras y constructivas de ciudadanos y ciudadanas que día a día construyen la esperanza e indican caminos a seguir hacia un mejor futuro.

Sin embargo, tanto en la celebración de nuestra historia como en la transmisión a las sucesivas generaciones de los hechos que han ido configurando nuestra Independencia, la memoria ha sido ingrata con todas aquellas aguerridas mujeres que lucharon con tanto coraje y fervor patriótico como lo hicieron nuestros próceres. Es por ello que la generosidad de nuestro pueblo no puede permitirse olvidar a las heroínas venezolanas que combatieron con sus propias fuerzas.

Una de las aspiraciones del Instituto Nacional de la Mujer ha sido la de rescatar la memoria de nuestras olvidadas heroínas, y es así como las mujeres de los sectores populares, organizadas en más de diecisiete mil Puntos de Encuentro con INAMUJER, distribuidos en todo el territorio nacional, han rescatado la historia de las heroínas de sus regiones, identificándose con sus luchas, sus ideales y principios, sintiéndose legítimas descendientes de tan dignas antecesoras, herederas de su honorable pasado y merecedoras a iguales derechos por su condición de mujeres venezolanas valientes y luchadoras.

 

A G R A D E C IMI E N T O


El Instituto Nacional de la Mujer emprendió desde su creación un trabajo dirigido al rescate de la memoria histórica de las mujeres, la cual, en muchos casos, estaba sepultada por el polvo del olvido. Así lo vivimos durante la celebración del bicentenario de la Batalla de Carabobo, cuando publicamos aquel “Manifiesto a Nuestras Olvidadas Heroínas”. Ya habíamos asignado a los entonces incipientes Puntos de Encuentro con Inamujer, la tarea de recopilar los nombres de las heroínas del pasado y del presente, en cada localidad del país. Y hoy, que tenemos más de 22 mil organizaciones de base donde participan más de 200 mil mujeres, hemos rescatado más de cinco mil nombres de las constructoras de la Patria.

A ellas les debemos todo y queremos expresarle nuestro más profundo agradecimiento porque cada día nos iluminan con su amor, conduciéndonos acertadamente por el camino correcto: el de la búsqueda de justicia y la igualdad para las excluidas de siempre. Presentamos esta publicación con el propósito de difundir las hazañas y los méritos de algunas de ellas y lo hacemos con todo nuestro cariño.




 

INDICE


BICENTENARIAS INDIGENAS

Urquía

Guiomar (del Reino de Buría)

Ana Soto (Cacica)

María-Rha (Esposa del Cacique Eliseo)

Upata

Apacuana

 

BICENTENARIAS DE LA INDEPENDENCIA

Matea Bolívar

Hipólita Bolívar

Dolores Dionisia Santos Moreno

Generala Manuela Sáenz

Ana Francisca Perez de León

Josefa Joaquina Sánchez

María del Carmen Ramírez

María del Rosario Navas

Concepción Mariño

Josefa Camejo

Eulalia Buroz de Chamberlain

Luisa Arrambide de Pacanins

Juana Ramírez La Avanzadora

Luisa Cáceres de Arismendi

Teresa Heredia

Barbarita de la Torre

Leonor Guerra

Domitila Flores

Ana María Campos

Consuelo Fernández

Cecilia Mujica

Paula Correa

 

BICENTENARIAS DE LUCHAS RECIENTES

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal

Carmen Clemente Travieso

Eumelia Hernández

Belén Sanjuán

Argelia Laya

Elisa Jiménez

Livia Governeur

Lídice del Valle Álvarez Segard

Lisbeth Guevara

Irene Ugueto

Yolanda Poleo de Báez

Yulimar Reyes

Carmen Guevara Partidas

María de la Cruz Vegas

Carmen Rosa Rojas García

Petra López

 

BICENTENARIAS DEL MUNDO

Clara Zetkin

Gabriela Mistral

Vilma Espín Guillois

Dolores Ibárruri Gómez

Nela Martínez

Celia Sánchez

Gladys Marín Millie

 

 

BICENTENARIAS INDIGENAS


Urquía, la guerrera, la cacica, el prototipo de la mujer amazona, promovió la resistencia indígena junto a su esposo, el cacique Guaicaipuro. Contando 17 años aproximadamente Guaicaipuro conoció a Urquía y se prendó de sus ojos, vitalidad y fuerza. A los 20 años Guaicaipuro fue proclamado Cacique, jefe supremo de las tribus teques y caracas, con soberanía sobre araguas, maracayes y cumanagotos. Una vez que asumió tan alta posesión, los sumos sacerdotes seleccionaron las jóvenes más hermosas de la tribu para que él escogiera la que sería su esposa, pero el Cacique rechazó esta proposición porque él ya había escogida a una: Urquía.

La princesa se casó con Guaicaipuro y trajo al mundo dos hijos en el pueblo de Suruapay, situado en las inmediaciones Paracotos.

El anuncio de la llegada de los españoles, con armas y con violencia, alteró el rumbo de la vida de todos los habitantes de la región. Guaicaipuro en calidad de jefe convocó a todas las comunidades de su circunscripción, quienes respondieron al llamado de inmediato. Entre las delegaciones llegaba Urquía, en un bello palanquín, cargado sobre los hombros de dos indígenas. “Ella no pudo resignarse a permanecer en el bohío de los teques sintiendo pasar las horas, cuando su compañero adorado andaba en fatigas y angustiado por la patria, por ella y por sus hijos”.

Desde entonces la princesa combatió junto a su pueblo, se mantuvo a la ofensiva, atacando al enemigo, incentivando la unión de las diferentes tribus y promoviendo la resistencia indígena.

Después de la muerte del gran cacique a manos de los españoles en 1568, a Urquía le correspondió el honor de investir a su hijo Baruta como Cacique: “Sean estas tres plumas rojas el símbolo de la sangre de tu padre y de tu pueblo, que ha sido derramada por el invasor que viene a arrebatarnos nuestra tierra. Defiéndelas con honor”.